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Herramientas de albañil

Pocas herramientas, cada una con nombre propio en el tajo y alguna manía del oficio detrás. Las máquinas grandes se alquilan por días.

Ficha
6 de 7
Publicada
Revisada
Normas citadas
Real Decreto 1154/2020 (sílice cristalina respirable)
Paletas de catálogo
Catalana, del norte, andaluza y de Madrid
Niveles de burbuja
Uno de 60 cm y otro de 1 a 1,2 m
Hormigonera doméstica
Cuba de 130 a 160 litros
Polvo de la radial
Sílice cristalina respirable, valor límite de 0,05 mg/m³

Paletas con acento

Paleta de albañil de hoja triangular y mango de madera, gastada por el uso, sobre una lona azul
Fig. 1 Paleta de hoja triangular, con años de obra encima. Foto: Obersachse, CC BY-SA 3.0

La paleta es la herramienta que más usa un albañil, y cambia de forma según la región. En los catálogos españoles aparecen sobre todo cuatro modelos: catalana, del norte, andaluza y de Madrid. Algunos añaden la extremeña, de hoja en rombo. La catalana tiene la espiga alta, que levanta el mango sobre la hoja, y la hoja triangular con la punta redondeada. La de Madrid, espiga corta y hoja casi trapezoidal, con la punta recta.

Ninguna es mejor que otra. Cada albañil trabaja con la que aprendió, y quien empieza debería probar varias en la mano antes de comprar. Importan el peso, el equilibrio y que la hoja tenga un poco de flexión sin llegar a doblarse.

Dibujo lineal comparado de una paleta catalana de hoja triangular y punta redonda, una paleta tipo Madrid de hoja trapezoidal y punta recta, y un paletín
Fig. 2 Paleta catalana, paleta tipo Madrid y paletín, en planta y en alzado, a la misma escala.

El paletín es una paleta pequeña, para rincones, rejuntados y remates. Y una advertencia de vocabulario: en Cataluña y en la Comunidad Valenciana «el paleta» es la persona, el albañil. Por eso en muchos almacenes de esas zonas se habla de «material para paletas».

La llana y la talocha

La llana es una plancha de acero con asa, para extender y alisar. En su versión dentada es la que reparte el cemento cola al alicatar o solar. El tamaño del diente se elige según el formato de la baldosa: diente pequeño para azulejo pequeño, diente grande para gres de formato grande. El fabricante del adhesivo lo suele indicar en el saco.

Detalle de los dientes de una llana dentada con la cota del diente en milímetros y el surco de adhesivo que deja
Fig. 3 El tamaño del diente fija cuánto adhesivo queda bajo la baldosa.

La talocha, o fratás, es de madera o de poliuretano. Con ella se fratasa el mortero, es decir, se aprieta y se deja con esa textura de arena fina que luego agarra bien la pintura o el yeso. Para la lechada del rejuntado se usa una llana de goma, y detrás, una esponja y mucha agua limpia.

Una pared a plomo

Un nivel de burbuja de 60 centímetros y otro de metro o metro veinte cubren casi todo. El láser de líneas se ha abaratado mucho y ahorra tiempo al marcar alicatados, aunque de vez en cuando hay que comprobarlo con el nivel.

La plomada sigue siendo la forma más honrada de comprobar que un muro está vertical, y no se queda sin batería.

Dos plomadas colgadas de su cordel junto a una pared, una de punta cónica y otra cilíndrica de albañil
Fig. 4 Plomada de punta y plomada de albañil. Foto: Edtag, CC BY-SA 4.0

Las líneas largas en suelo o pared se marcan con la bota de marcar, un cordel impregnado de polvo azul que se tensa y se suelta de golpe.

Una pared que ha de quedar plana, sin barrigas, se enfosca maestreada, con una regla de aluminio y por este orden:

  1. La pared se limpia y se moja, sobre todo si es de ladrillo y hace calor, para que no chupe el agua del mortero.
  2. Arriba y abajo se ponen unos puntos de mortero aplomados entre sí con el nivel o la plomada. Marcan el grueso final.
  3. Entre cada pareja de puntos se tira una maestra, una tira vertical de mortero que se enrasa con la regla. Entre maestra y maestra tiene que quedar algo menos que el largo de la regla.
  4. Los paños se rellenan tirando el mortero con la paleta.
  5. La regla, apoyada en dos maestras, se pasa de abajo arriba con un vaivén y se lleva lo que sobra.
  6. Cuando el mortero empieza a tirar, se fratasa con la talocha.

Picos y palas

Zapapico con punta en un extremo y corte plano en el otro, con mango largo de madera, apoyado en la tierra
Fig. 5 Zapapico con mango de madera.

Picos y palas son lo más antiguo del oficio y siguen haciendo falta. El pico rompe soleras viejas y terreno duro donde la pala no entra. La pala de punta sirve para cavar y mover tierra. La cuadrada, para cargar arena y amasar a mano sobre el suelo. Las rozas en ladrillo y el picado de enfoscados se hacen con un cincel o un puntero y la maceta, que es un martillo corto y pesado.

Para levantar un alicatado entero o derribar un tabique, el martillo percutor eléctrico con un cincel ancho ahorra días. Se alquila por jornadas en almacenes y tiendas de maquinaria. El mazo de goma, en cambio, sirve para asentar baldosas sin romperlas.

El capazo de goma

Negro, ancho y con dos asas, el capazo sirve para todo, desde acarrear escombro hasta subir mortero por la escalera. El cubo de un asa es el de medir, y no se cambia a mitad de obra, porque las proporciones del mortero se cuentan en cubos. La gaveta es la bandeja rectangular donde se amasa o se deja el mortero al pie del tajo. La carretilla, para distancias de más de cuatro pasos.

Todo esto se limpia en cuanto se deja de usar. El mortero seco en una paleta se quita a golpes, y la paleta no vuelve a ser la misma.

Hormigonera y radial

La hormigonera eléctrica pequeña, de unos 130 a 160 litros de cuba, es la que se alquila o se compra para obras domésticas. Rinde de verdad cuando hay que hacer una solera o varios metros de mortero seguidos. El cemento cola y el mortero seco se amasan en el propio cubo con un taladro potente y una varilla mezcladora, lo que en el oficio se llama batidora.

Hormigonera eléctrica pequeña de cuba naranja vertiendo hormigón en una carretilla, con un operario sujetando el volante
Fig. 6 Hormigonera pequeña descargando en la carretilla. Foto: Chris Northwood, CC BY-SA 2.0

La radial con disco de diamante corta ladrillo, piedra, gres y hormigón. Y levanta un polvo muy fino que contiene sílice cristalina.

Desde el Real Decreto 1154/2020, los trabajos que levantan polvo respirable de sílice cristalina, como cortar o rozar con radial, figuran en la lista de procesos cancerígenos. Cortar en húmedo o con aspiración, y con mascarilla FFP2 o FFP3, gafas y protectores auditivos, no es exceso de celo. El marcado de cada protección se detalla en la ficha de EPI.

Trabajo por trabajo

TrabajoHerramientaDetalle que conviene mirar
Levantar un tabiquePaleta, nivel, plomada, cordelReplantear la primera hilada en seco
Enfoscar una paredPaleta, regla de aluminio, talochaMaestras aplomadas antes de empezar
AlicatarLlana dentada, mazo de goma, nivel, crucetasDiente adecuado al formato de la pieza
Abrir una rozaMaceta y cincel, o rozadora con aspiraciónNo abrir rozas horizontales largas en muros de carga
Solera pequeñaHormigonera, pala, regla, carretillaJuntas de retracción cada pocos metros
Levantar alicatado viejoMartillo percutor con cincel anchoPolvo y escombro, calcular el big bag