Herramientas de albañil
Pocas herramientas, cada una con nombre propio en el tajo y alguna manía del oficio detrás. Las máquinas grandes se alquilan por días.
- Paletas de catálogo
- Catalana, del norte, andaluza y de Madrid
- Niveles de burbuja
- Uno de 60 cm y otro de 1 a 1,2 m
- Hormigonera doméstica
- Cuba de 130 a 160 litros
- Polvo de la radial
- Sílice cristalina respirable, valor límite de 0,05 mg/m³
Paletas con acento

La paleta es la herramienta que más usa un albañil, y cambia de forma según la región. En los catálogos españoles aparecen sobre todo cuatro modelos: catalana, del norte, andaluza y de Madrid. Algunos añaden la extremeña, de hoja en rombo. La catalana tiene la espiga alta, que levanta el mango sobre la hoja, y la hoja triangular con la punta redondeada. La de Madrid, espiga corta y hoja casi trapezoidal, con la punta recta.
Ninguna es mejor que otra. Cada albañil trabaja con la que aprendió, y quien empieza debería probar varias en la mano antes de comprar. Importan el peso, el equilibrio y que la hoja tenga un poco de flexión sin llegar a doblarse.
El paletín es una paleta pequeña, para rincones, rejuntados y remates. Y una advertencia de vocabulario: en Cataluña y en la Comunidad Valenciana «el paleta» es la persona, el albañil. Por eso en muchos almacenes de esas zonas se habla de «material para paletas».
La llana y la talocha
La llana es una plancha de acero con asa, para extender y alisar. En su versión dentada es la que reparte el cemento cola al alicatar o solar. El tamaño del diente se elige según el formato de la baldosa: diente pequeño para azulejo pequeño, diente grande para gres de formato grande. El fabricante del adhesivo lo suele indicar en el saco.
La talocha, o fratás, es de madera o de poliuretano. Con ella se fratasa el mortero, es decir, se aprieta y se deja con esa textura de arena fina que luego agarra bien la pintura o el yeso. Para la lechada del rejuntado se usa una llana de goma, y detrás, una esponja y mucha agua limpia.
Una pared a plomo
Un nivel de burbuja de 60 centímetros y otro de metro o metro veinte cubren casi todo. El láser de líneas se ha abaratado mucho y ahorra tiempo al marcar alicatados, aunque de vez en cuando hay que comprobarlo con el nivel.
La plomada sigue siendo la forma más honrada de comprobar que un muro está vertical, y no se queda sin batería.

Las líneas largas en suelo o pared se marcan con la bota de marcar, un cordel impregnado de polvo azul que se tensa y se suelta de golpe.
Una pared que ha de quedar plana, sin barrigas, se enfosca maestreada, con una regla de aluminio y por este orden:
- La pared se limpia y se moja, sobre todo si es de ladrillo y hace calor, para que no chupe el agua del mortero.
- Arriba y abajo se ponen unos puntos de mortero aplomados entre sí con el nivel o la plomada. Marcan el grueso final.
- Entre cada pareja de puntos se tira una maestra, una tira vertical de mortero que se enrasa con la regla. Entre maestra y maestra tiene que quedar algo menos que el largo de la regla.
- Los paños se rellenan tirando el mortero con la paleta.
- La regla, apoyada en dos maestras, se pasa de abajo arriba con un vaivén y se lleva lo que sobra.
- Cuando el mortero empieza a tirar, se fratasa con la talocha.
Picos y palas

Picos y palas son lo más antiguo del oficio y siguen haciendo falta. El pico rompe soleras viejas y terreno duro donde la pala no entra. La pala de punta sirve para cavar y mover tierra. La cuadrada, para cargar arena y amasar a mano sobre el suelo. Las rozas en ladrillo y el picado de enfoscados se hacen con un cincel o un puntero y la maceta, que es un martillo corto y pesado.
Para levantar un alicatado entero o derribar un tabique, el martillo percutor eléctrico con un cincel ancho ahorra días. Se alquila por jornadas en almacenes y tiendas de maquinaria. El mazo de goma, en cambio, sirve para asentar baldosas sin romperlas.
El capazo de goma
Negro, ancho y con dos asas, el capazo sirve para todo, desde acarrear escombro hasta subir mortero por la escalera. El cubo de un asa es el de medir, y no se cambia a mitad de obra, porque las proporciones del mortero se cuentan en cubos. La gaveta es la bandeja rectangular donde se amasa o se deja el mortero al pie del tajo. La carretilla, para distancias de más de cuatro pasos.
Todo esto se limpia en cuanto se deja de usar. El mortero seco en una paleta se quita a golpes, y la paleta no vuelve a ser la misma.
Hormigonera y radial
La hormigonera eléctrica pequeña, de unos 130 a 160 litros de cuba, es la que se alquila o se compra para obras domésticas. Rinde de verdad cuando hay que hacer una solera o varios metros de mortero seguidos. El cemento cola y el mortero seco se amasan en el propio cubo con un taladro potente y una varilla mezcladora, lo que en el oficio se llama batidora.

La radial con disco de diamante corta ladrillo, piedra, gres y hormigón. Y levanta un polvo muy fino que contiene sílice cristalina.
Desde el Real Decreto 1154/2020, los trabajos que levantan polvo respirable de sílice cristalina, como cortar o rozar con radial, figuran en la lista de procesos cancerígenos. Cortar en húmedo o con aspiración, y con mascarilla FFP2 o FFP3, gafas y protectores auditivos, no es exceso de celo. El marcado de cada protección se detalla en la ficha de EPI.
Trabajo por trabajo
| Trabajo | Herramienta | Detalle que conviene mirar |
|---|---|---|
| Levantar un tabique | Paleta, nivel, plomada, cordel | Replantear la primera hilada en seco |
| Enfoscar una pared | Paleta, regla de aluminio, talocha | Maestras aplomadas antes de empezar |
| Alicatar | Llana dentada, mazo de goma, nivel, crucetas | Diente adecuado al formato de la pieza |
| Abrir una roza | Maceta y cincel, o rozadora con aspiración | No abrir rozas horizontales largas en muros de carga |
| Solera pequeña | Hormigonera, pala, regla, carretilla | Juntas de retracción cada pocos metros |
| Levantar alicatado viejo | Martillo percutor con cincel ancho | Polvo y escombro, calcular el big bag |